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Contratos mercantiles: lo que toda startup debe saber

Cuando inicias una startup, el entusiasmo y la innovación son el motor del negocio. Sin embargo, hay un aspecto legal que no puedes pasar por alto: los contratos mercantiles para startups. Estos acuerdos definen y protegen la relación con proveedores, clientes, inversores y otros actores clave para el crecimiento de tu empresa. Una mala gestión puede derivar en conflictos legales que frenen tu progreso y limiten tu capacidad de expansión.

¿Qué es un contrato mercantil?

Un contrato mercantil es un acuerdo legal entre dos o más partes que regula relaciones comerciales y establece derechos y obligaciones. En el caso de las startups, estos contratos suelen tener particularidades que los diferencian de los contratos tradicionales de empresas consolidadas.

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Diferencias entre contratos mercantiles para startups y empresas tradicionales

  • Flexibilidad y escalabilidad: Las startups necesitan contratos más dinámicos que se adapten a su rápido crecimiento y a cambios en el modelo de negocio.
  • Enfoque en inversión y propiedad intelectual: A diferencia de empresas establecidas, las startups suelen centrarse en contratos con inversores y en proteger su propiedad intelectual.
  • Cláusulas de salida y vesting: Es común incluir cláusulas de vesting en acuerdos entre fundadores para evitar conflictos si uno de ellos abandona el proyecto.
  • Regulación de modelos SaaS y digitales: Muchas startups operan en el ámbito tecnológico, lo que requiere contratos específicos para software y plataformas digitales.

Tipos de contratos mercantiles para una startup

Dependiendo del tipo de startup y de su modelo de negocio, los contratos mercantiles para startups pueden presentar diferencias significativas. No obstante, algunos acuerdos resultan esenciales en casi cualquier escenario:

Contratos entre fundadores y socios

Las relaciones entre los fundadores son fundamentales para el éxito de la startup. Tener acuerdos claros desde el inicio ayuda a evitar conflictos y establecer reglas del juego para el crecimiento del negocio.

  • Pacto de socios: Regula la relación entre los fundadores, estableciendo derechos, deberes y condiciones de salida. Puede incluir cláusulas de resolución de conflictos, mecanismos de toma de decisiones y compromisos de permanencia en el proyecto.
  • Contrato de vesting: Define cómo y cuándo los socios adquieren la titularidad de sus participaciones para evitar abandonos prematuros. Generalmente, establece un período de consolidación progresiva de la propiedad sobre las acciones.

Contratos con inversores

Las startups suelen depender de inversiones externas para crecer. Es fundamental contar con contratos mercantiles para startups que protejan tanto a la empresa como a los inversores y definan las condiciones de financiamiento.

  • Acuerdo de inversión: Específica las condiciones de entrada de un inversor, su porcentaje de participación y derechos. Suele incluir detalles sobre rondas de inversión, derechos de arrastre y acompañamiento.
  • Term Sheet: Documento previo a la inversión que resume términos clave sin ser un contrato definitivo. Ayuda a agilizar negociaciones y a alinear expectativas antes de la firma de acuerdos vinculantes.
  • Contrato SAFE (Simple Agreement for Future Equity): Permite captar inversión sin determinar aún el porcentaje de participación. Es una opción flexible para startups en fases tempranas.
  • Contrato de préstamo convertible: Es un préstamo que, en el futuro, puede convertirse en acciones de la startup. Ofrece una alternativa para captar inversión sin diluir inmediatamente el capital.

Contratos de propiedad intelectual y tecnología

Las startups tecnológicas deben proteger sus activos más valiosos: el conocimiento y la propiedad intelectual. Estos contratos mercantiles para startups aseguran que la empresa mantenga el control sobre sus creaciones.

  • Acuerdo de confidencialidad (NDA): Protege información sensible al compartirla con terceros. Es esencial cuando se negocian acuerdos con inversores, proveedores o empleados.
  • Contrato de cesión de derechos de propiedad intelectual: Asegura que los desarrollos tecnológicos pertenecen a la empresa y no a un trabajador o colaborador. Sin este contrato, un programador o diseñador podría reclamar derechos sobre el producto desarrollado.
  • Contrato de desarrollo de software: Esencial si subcontratas el desarrollo tecnológico de tu startup. Especifica plazos, entregables y derechos de uso del código desarrollado.
  • Contrato de licenciamiento de software: Define cómo terceros pueden usar el software de la startup. Puede incluir licencias gratuitas o de pago, restricciones de uso y responsabilidades del usuario.

Contratos con empleados y colaboradores

El talento es clave para una startup, y los contratos mercantiles con empleados y colaboradores deben asegurar estabilidad y protección tanto para la empresa como para los trabajadores.

  • Contrato de prestación de servicios (freelancers y consultores): Define el alcance del trabajo y protege a la startup de posibles disputas. Es clave para startups que dependen de talento externo sin contratarlo directamente.
  • Acuerdo de no competencia: Evita que empleados clave se vayan a la competencia directa con conocimientos estratégicos. Puede establecer restricciones geográficas y temporales para mayor efectividad.
  • Contrato de stock options: Ofrece incentivos en forma de participaciones o acciones a empleados clave. Ayuda a atraer y retener talento sin incurrir en altos costos salariales iniciales.

Contratos con clientes y proveedores

Las startups dependen de clientes y proveedores para operar con éxito. Contar con contratos mercantiles para startups bien estructurados evita problemas y mejora la seguridad jurídica en las transacciones.

  • Contrato de SaaS (Software as a Service): Si la startup ofrece software en la nube, regula el acceso y uso del servicio. Incluye términos de servicio, responsabilidades del usuario y medidas de seguridad.
  • Contrato de e-commerce: Define términos y condiciones para la venta de productos o servicios online. Es esencial para startups que operan en comercio electrónico.
  • Contrato con proveedores estratégicos: Asegura condiciones óptimas en suministros clave. Puede incluir cláusulas de exclusividad, tiempos de entrega y estándares de calidad.

Contratos regulatorios y de cumplimiento

Las startups deben cumplir con normativas legales específicas según su sector. Estos contratos ayudan a garantizar el cumplimiento de regulaciones vigentes.

  • Contrato de protección de datos (DPA – Data Processing Agreement): Cumple con el RGPD o normativas de privacidad cuando gestionas datos de usuarios. Es fundamental para startups que manejan información personal.
  • Términos y condiciones de uso: Cláusulas que regulan el uso de plataformas digitales y aplicaciones de la startup. Protegen frente a posibles reclamaciones de usuarios.

Acuerdos claros y sin sorpresas

Los contratos mercantiles son la columna vertebral legal de cualquier startup. Aunque pueda parecer un tema tedioso, dedicar tiempo a redactarlos correctamente puede evitarte conflictos costosos y garantizar el crecimiento seguro de tu negocio. No subestimes su importancia. Si necesitas ayuda con la redacción, revisión o negociación de contratos mercantiles para startups, contáctanos.

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